Si puedes mantener la cabeza sobre los hombros
Cuando otros la pierden y te cargan su culpa,
Si confías en ti mismo aún cuando todos de ti dudan,
Pero aún así tomas en cuenta sus dudas;
Si puedes soñar y no hacer de tus sueños tu guía;
Si puedes pensar sin hacer de tus pensamientos tu meta;
Si Triunfo y Derrota se cruzan en tu camino
Y tratas de igual manera a ambos impostores,
Si puedes hacer un montón con todas tus victorias
Si puedes arrojarlas al capricho del azar,
Y perder, y remontarte de nuevo a tus comienzos
Sin que salga de tus labios una queja;
Si logras que tus nervios y el corazón sean tu fiel compañero
Y resistir aunque tus fuerzas se vean menguadas
Con la única ayuda de la voluntad que dice: “¡Adelante!”
Si ante la multitud das a la virtud abrigo,
Si aún marchando con reyes guardas tu sencillez,
Si no pueden herirte ni amigos ni enemigos,
Si todos te reclaman y ninguno te precisa;
Si puedes rellenar un implacable minuto
Con sesenta segundos de combate bravío,
Tuya es la Tierra y sus codiciados frutos,
Y, lo que es más, serás un Hombre, hijo mío.
"If", Rudyard Kipling (extracto)
sábado 6 de septiembre de 2008
lunes 25 de agosto de 2008
Nota a mí mismo
No intentes demostrar lo que ya sabes; intenta aprender algo nuevo.
Aún mejor, no intentes aprender algo nuevo; intenta descubrir lo que ya existe.
Aún mejor, no intentes descubrir lo que ya existe; intenta sorprenderte con lo que ya conoces.
Aún mejor, no intentes sorprenderte con lo que ya conoces; intenta observar lo que te rodea.
Aún mejor, no intentes nada.
Aún mejor, no intentes aprender algo nuevo; intenta descubrir lo que ya existe.
Aún mejor, no intentes descubrir lo que ya existe; intenta sorprenderte con lo que ya conoces.
Aún mejor, no intentes sorprenderte con lo que ya conoces; intenta observar lo que te rodea.
Aún mejor, no intentes nada.
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Reflexiones a la sombra de una parra
miércoles 13 de agosto de 2008
Tres puntos de vista
En primer lugar están los que ven la existencia como un bombo del cual salen bolas al azar; unas veces se gana, otras se pierde. Estos creen en la Casualidad.
En segundo lugar están los que ven la existencia como un bombo del cual una mano nada inocente (llamémosle Dios) saca números a voluntad. Cuando ganan, se muestran agradecidos; cuando pierden, maldicen o se aferran a la templanza. Estos creen en el Destino.
Por último, están los que ven la existencia como un bombo del cual sale siempre el mismo número, aunque la falta de perspectiva y la ignorancia nos hagan creer que no es así. Ni se gana, ni se pierde. Estos creen en la Necesidad.
En segundo lugar están los que ven la existencia como un bombo del cual una mano nada inocente (llamémosle Dios) saca números a voluntad. Cuando ganan, se muestran agradecidos; cuando pierden, maldicen o se aferran a la templanza. Estos creen en el Destino.
Por último, están los que ven la existencia como un bombo del cual sale siempre el mismo número, aunque la falta de perspectiva y la ignorancia nos hagan creer que no es así. Ni se gana, ni se pierde. Estos creen en la Necesidad.
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Reflexiones a la sombra de una parra
lunes 28 de julio de 2008
Carta a una frecuencia desafinada.
Si mis 14 años estuvieran una vez más poblando de granos mi rostro, tal vez te oyera con otros oídos. Pero no es el caso.
Ya no comprendo esta triste necesidad de llamar la atención, este empeño por no armonizar.
Con lo bello que es desaparecer, como desaparecen dos armónicos idénticos.
Ya no comprendo esta triste necesidad de llamar la atención, este empeño por no armonizar.
Con lo bello que es desaparecer, como desaparecen dos armónicos idénticos.
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Cosas que se me ocurren
Dinero.
El dinero nunca debería ser el objetivo, sino una consecuencia más del trabajo bien hecho.
Si quisieras cosechar tomates, nunca centrarías tus energías en recogerlos antes incluso de haberlos sembrado. Al contrario, aprenderías a elegir una buena semilla, prepararías la tierra, esperarías el momento propicio para la siembra, y luego mantendrías los cuidados de la planta hasta la madurez del fruto.
Implicarse en el trabajo hace que éste aporte energía a nuestras vidas. Y esta energía adopta muchas formas, entre ellas el dinero.
El malestar es siempre un indicador de que algo no funciona; nos insta a tomar una decisión, a cambiar de rumbo, en la mayoría de los casos sin tener ni idea de qué dirección tomar. Pero la esencia no se encuentra en el blanco, sino en la flecha.
A largo plazo es muchísimo más efectivo centrar las energías en realizar un buen trabajo, en hacerlo con cariño, respeto y esmero. El fruto llega, tarde o temprano, pero llega, y siempre lo hace en el momento oportuno.
Si quisieras cosechar tomates, nunca centrarías tus energías en recogerlos antes incluso de haberlos sembrado. Al contrario, aprenderías a elegir una buena semilla, prepararías la tierra, esperarías el momento propicio para la siembra, y luego mantendrías los cuidados de la planta hasta la madurez del fruto.
Implicarse en el trabajo hace que éste aporte energía a nuestras vidas. Y esta energía adopta muchas formas, entre ellas el dinero.
El malestar es siempre un indicador de que algo no funciona; nos insta a tomar una decisión, a cambiar de rumbo, en la mayoría de los casos sin tener ni idea de qué dirección tomar. Pero la esencia no se encuentra en el blanco, sino en la flecha.
A largo plazo es muchísimo más efectivo centrar las energías en realizar un buen trabajo, en hacerlo con cariño, respeto y esmero. El fruto llega, tarde o temprano, pero llega, y siempre lo hace en el momento oportuno.
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