Tras bajar los últimos escalones, apenas a unos pocos metros de la Niña sin Voz, pero sin poder ver su rostro aún, dije:
-Por fin frente a frente, querida Natalia.
Un fogonazo. Un destello. Una explosión de luz. No sé de qué otra manera explicar lo que ocurrió cuando se apagó mi voz. Todo el espacio a mi alrededor se encendió con la luz más blanca que en mi vida he visto. Cubrí mis ojos instintivamente, para protegerlos del brillo, mas cuando intenté mirar, descubrí para mi sorpresa que no sentían ninguna molestia.
Al abrir los ojos, pude ver ante mí un rostro blanco como la cumbre del Veleta. A decir verdad, no era un rostro, pues solo podía ver dos ojos cerrados, una nariz y una boca impasible flotando en la blancura. Ahora lo recuerdo temblando, pero en aquel momento me sentí inexplicablemente tranquilo, en paz. Dí un paso al frente, y, justo en el momento en que abría la boca para decir algo, un trozo de papel cayó ante mí. Lo tomé en mis manos y leí:
-"Hola, Miguel Bau. Sí, por fin frente a frente. Pero debes saber que no me llamo Natalia"
No me lo podía creer. La hoja había caído del árbol que se alzaba junto a nosotros.
-Ojos, nariz, boca, y nombre falso.
Cayó otra nota del árbol.
-"Completita, verdad?"
-Y cuál es tu nombre, si puede saberse?
-"Lo siento, pero aún no puedo decírtelo. Se rompería la magia."
Miré hacia atrás, pero no pude ver nada. La ciudad había desaparecido. Estábamos en tierra de nadie.
-Dime entonces de dónde eres.
-"No soy de ningún sitio. Pero, para ti, soy de Málaga."
-En serio? No sé si lo sabes, pero yo soy de Fuengirola.
-"Ya lo sabía, aunque nunca viene mal una confirmación."
-Bueno, no hay problema. Por aquí debo tener el certificado de empadronamiento. Te sirve?
Hice como el que buscaba algo en los bolsillos mientras en su rostro se dibujaba una sonrisa.
-Vaya, lo siento! Va a ser que se me ha olvidao! Si es que tengo una cabeza...!
-"No pasa nada. Al fin y al cabo, así son los músicos."
-Lo dices solamente por mí o también por ti?-no recordaba haberle dicho mi profesión.
-"Yo, músico? Para nada!"
-Y qué eres?-ahora convencido de que nunca mencioné mi profesión.
-"No soy nada."
Quedé en silencio. Cayó otra nota.
-"Intento ser algo que tendrás que adivinar. Recuerdas lo que había escrito en mi balcón?"
Reí para mis adentros. Mi curiosidad me había llevado a buscar su significado.
-In girum imus nocte et consumimur igni. Significa "Damos vueltas en la noche y somos consumidas por el fuego". La respuesta es Luciérnaga!
Tras un momento de silencio, cayó del árbol su respuesta.
-"Lo siento, pero no soy una luciérnaga. Te doy una última oportunidad, y, como soy generosa, una pista: olvídate de la traducción. Quién soy?"
Pasé una eternidad, o al menos así me pareció, dándole vueltas a la frase, hasta que, por fin, hallé la solución del enigma.
-Está bien. Ya sé quién eres. Eres el Palíndromo.
sábado 25 de noviembre de 2006
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4 aportaciones desinteresadas:
Soy un palíndromo, soy exactamente igual en ambos sentidos, muy observador.
Y ahora que? (si, ahora soy yo la impaciente) ;-P
PD: Me gusta la conversación modificada. Juraria q lo de la luciernaga no apareció (me hubiese quedado con esa opción)
Besos
¿Los palíndromos dan vueltas en la noche y son consumidos por el fuego?
Como en los amantes del círculo polar, ana y otto, interesting :)
Esperaré paciente a ver que pasa, pero creo que me contaron que al final se descibría que él era un fantasma...
muchas gracias por esas palabras tan bonitas... me hicieron crecer un poquito...;) me alegra que te haya gustado...
te mando un beso
Bueno, la cosa se complica más aún, aunque al principio pareciera que no.
Esperemos: ese es el destino de los lectores de blogs.
Un beso.
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