Cada vez me ocurre menos. Miento, cada vez lo controlo mejor y más rapido. El caso es que, a veces, sólo a veces, me cuesta la vida no hacerme daño.
Es una sensación extraña. Algo así como ser al mismo tiempo espectador y protagonista de una película de terror. Me veo a mí mismo subiendo la escalera que lleva al desván donde espera el asesino, dispuesto a cumplir con su oficio, que de algo habrá que vivir, digo yo. Y comienzo a gritar "Imbécil, no sigas, aún no has comprendido que vas derechito al matadero?!", pero mi figura no se detiene, todo lo contrario, sigue subiendo escalón por escalón. Y cierro los ojos, esperando poder huir de lo que parece inevitable, pero aún así sigo subiendo y subiendo... hasta que, finalmente, fiel al guión, abro la puerta...
Exactamente lo mismo, quitando la banda sonora, los créditos, las palomitas y los comentarios tipo "qué fuerte cuando blablabla". A veces, sólo a veces, soy incapaz de evitar decir la palabra que sé que no quiero decir, aquella que podrá, o no, dañar a quien más quiero, pero que, ante todo, me daña a mí. Como cayendo al vacío, me precipito hacia la maldita palabra vertiginosamente, sin poder evitarlo, sin querer verlo.
Luego me perdona, por supuesto. Siempre me perdona. El exigente, en el fondo, soy yo. A veces, sólo a veces, me duele tanto hacer las paces conmigo mismo...
El dolor... Curiosa palabra. Siempre que la pronuncio o la escribo, me pasa lo mismo. Tras un tiempo que nunca me ha dado por medir, me doy cuenta de que estoy siendo parcial. Trato el dolor como algo con entidad propia, algo concreto, algo que puedo sentir de forma aislada, y que puedo evitar sentir. Luego comprendo que, cuando sentimos, sentimos todo, absolutamente todo lo que sentir se pueda. Ocurre que el ego, formado en las mejores escuelas de marcketing del mundo, nos vende la moto, y nos hace creer que sentimos algo concreto, no sé, amor, odio, ira, alegría, dolor. Palabras que intentan desenmarañar la complicada trama de nuestros sentimientos.
Para el próximo año me propongo proponerme una sola cosa: seguir sintiendo. Lo que sea, cualquier cosa, me da igual lo que me echen, se aceptan sugerencias de todo tipo, esto va a ser El Despiporre en la tómbola del Estebilla Maravilla, el todo-vale. Prefiero mil veces vivir a la interperie, sufriendo las inclemencias del tiempo y gozando del paisaje, que mantener a salvo mi salud encerrado entre cuatro insípidas paredes que me impiden ver la mar. He dicho.
"What have I become, my sweetest friend..."
martes 5 de diciembre de 2006
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9 aportaciones desinteresadas:
curiosa propuesta para el año.
me parece que te sigo. que mejor forma de aprender.
saludo.
Yo creo que es un buen propósito, el que no siente, vive un poquito menos, como si estuviera en una burbuja de cristal, viendo la vida pasar desde dentro.
Sentir... la verdad que me parece una forma muy inteligente de recibir lo que la vida nos da... si igual nuestros sentidos van a seguir "sintiendo", es mejor decidir hacerlo tratando de recibir lo mejor...
Me has hecho pensar... gracias
rendirse a lo inevitable
Atreverse en la vida, es decir vivir, sentir en definitiva es lo que hace que seamos lo que somos. El dolor forma parte de nuestra vida por que aprendemos de ella, eso es lo que nos hace crecer, para bien siempre (aunque nos parezca en ocasiones todo lo contrario)...para ser mejores personas y saber afrontarnos a situaciones futuras dificiles. Para mi sentir cada pequeña cosa es la sal de la vida, sino ¿para que vivir?
RAUHA
Buenas noches, ya estoy de nuevo por estos mundos.
Que buen oido tienes, eh, de formacion profesional? ;-P
Por cierto, brindare por eso :)
SENTIR=VIVIR
NO SENTIR EN VIDA=ESTAR MUERTO EN VIDA
MORIR...PEDIR UN SEGUNDO PARA SENTIR LO ÚLTIMO, PORQUE HAY QUE EMPAPARSE DE TODO, HASTA EL ULTIMO SUSPIRO
SIENTE TANTO QUE TE DUELA LA CABEZA AMIGO
monicalimocho
Essstoooo suerte con tu propósito máquina.
Para darte ánimos con tu proposito solo te diré un cosa:
¡¡¡Ese killo!!!
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